martes, 24 de noviembre de 2009

LA MECANICA DEL SISTEMA SOLAR

La mecánica del Sistema Solar desde hace millones de años no ha cambiado. Sin embargo nuestro concepto, en cuanto a su morfología, no ha sido siempre el mismo. En la medida que se han ido perfeccionando las técnicas y los instrumentos de observación, nuestro concepto también ha ido cambiando. Cabe hacer mención que por más de mil quinientos años perduró la concepción de que la Tierra era el centro de nuestro Sistema Solar y que además era inmóvil; esto sin mencionar que anterior a esta idea, se creía que la Tierra era plana.
CONTENIDO:
1.- Teoría Geocéntrica
2.- Teoría Heliocéntrica
3.- Leyes y Descubrimientos
4.- Sistema Solar actual
Nos proponemos en este artículo, abordar el tema de la mecánica y la morfología de nuestro Sistema Solar; por lo que tenemos la necesidad de citar los sistemas, leyes y descubrimientos que le han dado forma al concepto que actualmente se tiene de él.

TEORIA GEOCENTRICA:
El primer esquema del Sistema Solar se lo debemos a Claudio Ptolomeo que vivió en el siglo II, astrónomo, químico, geógrafo y matemático greco-egipcio, llamado comúnmente en español Ptolomeo (o Tolomeo). En su obra almagesto, planteó que la Tierra era el centro del universo y que los planetas, conocidos hasta ese entonces, incluyendo al sol giraban a su alrededor. El universo de Ptolomeo era prácticamente aquel que concebían Aristóteles y Platón, citado por Marco Tulio Cicerón de la siguiente manera:
«El universo se compone por nueve círculos, o mejor dicho, de nueve esferas que se mueven. La esfera exterior es la del cielo que abarca las demás y en la cual están fijas las estrellas. Más abajo giran siete globos arrastrados por un movimiento contrario al del cielo. En el primero, gira la estrella que los hombres llaman Saturno; en el segundo marcha Júpiter, el astro bienhechor y propicio de los humanos. Viene en seguida Marte, rutilante, que ocupa el tercero, y debajo, situado en la región media, brilla el Sol, jefe, príncipe moderador de los destinos del mundo, cuyo inmenso globo ilumina y llena el espacio con su luz. Después siguen como dos compañeros, Venus y Mercurio, y, finalmente el globo inferior esta ocupado por la Luna, que toma su luz del astro del día. Debajo de este último círculo celeste todo es mortal y corruptible, a excepción de las almas, dadas por la bondad divina a la raza de los hombres. Por encima de la luna todo es eterno. Nuestra Tierra, colocada en el centro del mundo y alejada del cielo por todos lados, permanece inmóvil y todos los cuerpos graves son arrastrados hacia ella por su propio peso
Este Sistema Ptolemaico, debido a la influencia de Platón y Aristóteles y por que no, a la influencia misma de Ptolomeo, consideraba su obra como una especie de Biblia de la astronomía, perduró, aunque equívoca, por mucho tiempo. Cabe hacer mención que aparte de la influencia de tales personalidades, contaba con la aprobación de la iglesia católica, ya que se consideraba a esta teoría, lo más apegado a lo que contempla la Biblia. Aparte de que, ésta obra explicó las razones del por qué debía considerarse de forma esférica a la Tierra, pese a la oposición de muchos de sus contemporáneos; recordemos que antiguamente se consideraba que la Tierra era plana.
La complicación de la teoría de Ptolomeo fue la necesidad permanente de reajustar el sistema para tratar de hacer coincidir lo que se observaba y lo que se sostenía con la teoría. Y fue precisamente el movimiento de retrogradación, movimiento aparente, de los planetas el principal problema.
2.- SISTEMA HELIOCÉNTRICO
A pesar de los cada ves más “remiendos” que se la hacían al Sistema, y desde el siglo II hasta 1543 (fecha en la que Nicolás Copérnico presenta su teoría Heliocéntrica), nadie se atrevió, de manera seria, a poner en duda la inmovilidad de la Tierra. Y aunque, él mismo aseguraba que no fue el primero en suponer la movilidad de la misma alrededor del Sol, históricamente se le atribuye a él todo el crédito. Copérnico, consideró que con sólo atribuirle al Sol muchas de las funciones que se atribuían a la Tierra se resolverían más fácilmente los problemas de los movimientos planetarios que hasta entonces se dificultaba resolver.
De esta manera, el Sistema Solar resultó bastante más simple de comprender.
Nicolás Copérnico en su obra “La revolución de las esferas celestes”, destaca las siguientes innovaciones.
· La Tierra no está en el centro del universo, es un planeta más.
· En el centro del universo esta, inmóvil, el Sol.
· Los planetas con las esferas (órbitas) que los transportan, giran alrededor del Sol según el siguiente orden: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter y Saturno.
· La luna no Gira alrededor del Sol, sino de la Tierra.
· La Tierra está afectada por tres movimientos: Rotación, traslación y un tercer movimiento anual del eje de rotación terrestre con objeto de mantenerlo paralelo a sí mismo.
· La esfera de las estrellas fijas esta inmóvil y esta mucho más alejada de lo que exige el geocentrismo.
El problema de retrogradación de los planetas lo resolvió de la siguiente manera:
LEYES Y DESCUBRIMIENTOS
La observación de las fases de Venus (similares a las fases lunares) descubiertas en 1610 mediante el uso "por primera vez" de un telescopio, por Galileo Galilei (1564-1642), confirmaron las ideas de Copérnico sobre la estructura del Sistema Solar.
En la misma época, Johannes Kepler (1571-1630) describió el movimiento planetario por medio de tres leyes fundamentales y desde entonces, no quedaron dudas sobre cómo era el movimiento del sistema. Lo que hizo Kepler fue considerar que las órbitas de los planetas alrededor del Sol son elipses (que son figuras alongadas y cerradas) y no circunferencias como se había supuesto. Sólo tiempo después, ya con el aporte de Isaac Newton (1642-1727), fue posible advertir que estas leyes son una consecuencia de la llamada Ley de la Gravitación Universal.
Más tarde, en 1781, W. Herschel (1738-1822) observa y descubre un nuevo planeta más allá de Saturno: Urano. Desde 1801, se comenzaron a descubrir pequeños cuerpos entre Marte y Júpiter, llamados genéricamente asteroides. El primero en ser hallado y también el de mayores dimensiones, se denominó Ceres.
En 1845, 64 años después del descubrimiento de Urano, los astrónomos U. Leverrier (1811-1877) y J. Adams (1819-1892) calcularon, independientemente uno del otro, la posición que debería tener un nuevo y desconocido gran planeta que explicara las perturbaciones que aparecían en el movimiento de Urano. Determinaron la ubicación que debía tener en cierta época y en qué momento se debería buscar en el cielo; ese planeta postulado teóricamente fue descubierto inmediatamente en el lugar indicado por Adams y Leverrier; se lo denominó Neptuno, siguiendo la tradición de adjudicarles nombres de dioses greco-latinos.
Desde 1930, fecha en que se descubrió Plutón, que en verdad nunca fue aceptado del todo su calificativo como planeta, por su tamaño, composición, ubicación y la inclinación de su orbita; razones suficientes para haberlo mantenido siempre en duda con tal clasificación. Pero no fue hasta el 24 de agosto del 2006 cuando la Unión Astronómica Internacional decidió quitarle el status de planeta considerándolo solamente como planeta enano.
En esta rápida descripción de cómo fue extendiéndose el Sistema Solar, no se mencionó el descubrimiento de satélites naturales, que comenzara cuando Galileo visualizó cuatro lunas en Júpiter, y que continúa hasta el presente a través de misiones espaciales interplanetarias y observaciones telescópicas. Tampoco se han mencionado aquí a los cometas.
Contamos entonces con ocho cuerpos principales (planetas), varias decenas de otros que giran en torno a los mismos (lunas o satélites) y miles de pequeños cuerpos (asteroides y cometas), todos en movimiento alrededor del Sol.
EL SISTEMA SOLAR ACTUAL
CINTURON DE KUIPER
En 1951 el astrónomo Gerard Kuiper postuló que debía existir una especie de disco de proto-cometas en el plano del sistema solar, pasada la órbita de Neptuno, aproximadamente entre las 30 y 100 unidades astronómicas (una unidad astronómica es la distancia media entre el la tierra y el sol 148’000,000 de kilómetros). De este cinturón provendrían los cometas de corto periodo.
A partir de 1992, con el descubrimiento de 1992 QB1 y los otros muchos que le han seguido, se tuvo constancia real de la existencia de una enorme población de pequeños cuerpos helados que orbitan más allá de NeptLA NUBE DE OORT
La nube de Oort es un hipotético conjunto de pequeños cuerpos astronómicos, sobre todo asteroides y cometas, situados más allá de Plutón en el extremo del sistema Solar.
En 1950 el astrónomo holandés Jan Oort, basado en cuidadosos estudios orbitales y análisis estadísticos de las trayectorias de los cometas, formuló una hipótesis, hoy comúnmente aceptada, según la cual, los núcleos de los cometas de largo periodo proceden de una nube esférica que rodea el Sistema solar mas allá de la órbita de Plutón, desde unas 30,000 Unidades astronómicas hasta unos 3 años luz.
Estos objetos se habrían formado en las primeras fases de acreción del Sistema Solar en las proximidades del Sol, pero habrían sido expelidos hacia sus confines por el efecto de las fuerzas de la gravedad. Los que no escaparon totalmente a éstas habrían formado la nube de Oort.

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